Más sobre la estimulación temprana

Nos solemos preguntar cuándo puedo empezar a leer a nuestro bebé y la realidad es que la lectura se puede potenciar desde edades muy tempranas y disfrutar de todos sus beneficios a corto y largo plazo.

Leer tiene que ser un placer sin embargo, son muchos los niños que al llegar a la edad de los seis años se encuentran con grandes dificultades. Si queremos facilitar el camino y evitar posibles complicaciones podemos abordarlo desde diferentes áreas.

En primer lugar el ejercicio físico, el control del cuerpo y el hecho de pasar por las diferentes etapas naturales del movimiento(arrastre, gateo, caminar, correr,…) está estrechamente relacionado con procesos de aprendizaje y de lectura.

Por otro lado, potenciar la lectura desde edades muy tempranas, hacer un trabajo previo relacionado con la lectura, tiene grandes beneficios.

Hoy en día tenemos que saber conciliar los libros con las nuevas tecnologías y desgraciadamente las pantallas suelen resultar mucho más atractivas. Sin embargo, el libro sigue siendo una herramienta imprescindible para adquirir conocimiento. Cualquier tipo de estudio exige una buena lectura y comprensión de la materia a través del lenguaje escrito.
Leer a tu hijo es una actividad muy enriquecedora y agradable. Leer al pequeño, potencia muchísimo el vínculo afectivo pues el momento de la lectura suele ser tranquilo, en el sofá o la cama, con tu peque en tu regazo y lleno de cariño. En esas condiciones se multiplica el amor por la lectura y deja una huella emocional que reforzará el interés por los libros.

Además el hecho de leer juntos significa compartir tiempo, conocimientos e intereses que dan lugar a entablar conversaciones y desarrollar la pasión por aprender. El resultado es tener más cosas en común con tu pequeño, que vayan más allá de la atención y del cuidado diario.
A través de la lectura potenciamos el lenguaje y ampliamos enormemente el vocabulario. Por ello, para leer a nuestros hijos, no es necesario ceñirnos a los libros de las edades recomendadas porque somos nosotros los que les leemos y ellos muy pronto empiezan a comprender y registrar ese lenguaje escrito con toda su riqueza.

Leer a nuestros niños es algo que podemos hacer desde el primer día y es muy recomendable seguir haciéndolo hasta los diez años o incluso más. ¡Todo lo que ellos nos dejen!
Los niños que han sido muy leídos suelen ser muy buenos lectores, además tienen mucho vocabulario y conocimiento general, pero lo más interesante es que además aprenden a través del lenguaje escrito y por eso se convierte también en buenos escritores.
Redactar y escribir bien es otro de los obstáculos con los que se suelen encontrar muchos niños durante su escolarización. Generalmente los niños suelen escribir tal y como hablan porque ese es el lenguaje que conocen. Pero al haber sido leídos durante años, son grandes conocedores del lenguaje escrito y eso facilita su éxito académico. Saber escribir permite expresarse mejor y conquistar al maestro encargado de corregir los trabajos del alumno.
No se trata de hacer largas sesiones intensivas de lectura. Diez minutos al día son suficientes para beneficiarse de la lectura. Los padres, abuelos o cualquier adulto puede dedicar esos minutos diarios a la lectura del niño. Lo importante es conseguir textos que mantengan su atención y que les provoque curiosidad para adentrarse en la maravillosa actividad de la lectura.
En la mayoría de los colegios se recomienda que los niños lean en casa y en voz alta para poder corregir los errores sin tener en cuenta que lo más importante en la lectura es sobretodo la comprensión. Cuando leemos en voz alta, estamos más pendientes de no equivocarnos, que de comprender lo que el texto nos quiere transmitir. Pero…, ¿qué es lo importante de la lectura? ¿descifrar el jeroglífico de las letras o comprender el mensaje escrito?

En primer lugar debemos conseguir enriquecer el vocabulario del niño, sumergirles, sin que sean conscientes, en estructuras lingüísticas que componen el texto, transmitirles la importancia de la entonación para entender el mensaje, y poco a poco facilitar la velocidad lectora.  Por eso, si queremos mejorar la lectura de nuestros niños, es importante leerles a diario, permitiendo que nos escuchen, que sean capaces de seguir silenciosamente nuestra lectura, potenciarles la creatividad a través de la escucha activa,  y una vez estén motivados la práctica les hará mejorar.

 

Carmen Romero

Psicóloga infantil, experta en estimulación para bebés.

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