Más sobre la estimulación temprana

A menudo me preguntáis sobre mi opinión de la utilización del andador para los bebés que están en la etapa previa a caminar. El mayor inconveniente suele ser que dificulta el desarrollo del gateo.

Es aconsejable intentar que todos los bebés pasen por la etapa del gateo. En el caso de no haberlo conseguido existen múltiples ejercicios en etapas posteriores que beneficiarán al niño. Sin embargo, es interesante aprovechar esta etapa y facilitarle el gateo.

Durante décadas se han utilizado los andadores y tenemos datos suficientes como para corroborar que a pesar de ser instrumentos muy prácticos en el día a día, son poco beneficiosos para el desarrollo físico del bebé.

Las razones son sencillas y las resumiré en los siguientes puntos.

1.- El andador dificulta la posición boca abajo.

La posición de gateo no siempre es fácil para el bebé. Los adultos nos movemos siempre en bidipedia, sobre nuestros pies. Esto nos permite tener una visión panorámica del entorno. Sin embargo la posición boca abajo, a pesar de ser la adecuada para iniciarse en el gateo, a nivel visual no es atractiva ya que estamos a la altura de los zapatos. Es cierto que el andador soluciona este problema. El bebé se puede mover de forma autónoma y teniendo una visión paranorámica del entorno. Sin embargo no disfrutará de los beneficios del gateo que citamos a continuación.

2.- El andador dificulta beneficiarse del gateo.

La etapa del gateo es muy beneficiosa y debemos intentar que sea lo más larga posible para que el bebé tenga lo oportunidad de disfrutar de sus beneficios. Si utilizamos el andador nos perdemos la mayoría de los siguientes beneficios.

            – El gateo es un ejercicio muy completo que activa la respiración y aumenta la resistencia posibilitando una mayor oxigenación.

– El gateo permite el desarrollo de la caja torácica.

            – Durante el gateo, los brazos y piernas están activos fortaleciendo el aparato ósteo-muscular.

            – El gateo posibilita el trabajo continuo de la coordinación del cuerpo y de la coordinación mano-ojo, tan importante para la futura escritura y autonomía del bebé.

            – Es una gran oportunidad para potenciar la organización espacial y la propiocepción.

            – El gateo potencia la convergencia ocular siendo imprescindible para la lecto-escritura.

            – A través del gateo trabajamos la psicomotricidad fina. Las manos están en contacto continuo con la superficie por la que gatea el bebé, sintiendo diferentes texturas y sensaciones.

            –  El gateo es un ejercicio muy completo que mejora el sistema inmunológico.

– El gateo permite que los bebés se cansen y descansen mejor.

-Esta actividad física mejora el tránsito intestinal.

-El gateo ayuda a facilitar la definición de la lateralidad y disminuye la probabilidad de desarrollar lateralizad cruzada. Este aspecto es de suma importancia en los procesos de aprendizaje posteriores.

3.- La utilización del andador supone adelantar etapas con posibles malos hábitos debido a la falta de ergonomía del andador y la poca seguridad.

Iniciar el movimiento autónomo del bebé con el andador en edades tempranas puede perjudicar especialmente su desarrollo natural, pues generalmente, el bebé que disfruta del andador difícilmente querrá adaptarse a la posición boca abajo.

El andador sí que posibilita el movimiento autónomo, dando libertad al bebé.  Posibilita también la exploración y por tanto da felicidad al bebé. Pero no deja de ser algo engañoso pues, sin saberlo, negamos la posibilidad de alcanzar innumerables aspectos que favorecen su desarrollo.

Carmen romero, psicóloga infantil, experta en estimulación temprana.

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